Ya llega el verano, empieza este calor infernal que nadie aguanta, empezamos a alimentarnos de una manera no muy correcta, nuestra salud se resiente y nos surge la duda, ¿tomo unas vitaminas o jalea real?
Para poder tomar la decisión correcta vamos a ver que es cada cosa y para qué sirve, así podremos tomar la decisión adecuada.
Las vitaminas o suplementos vitamínicos son diferentes compuestos imprescindibles para la vida, que al ingerirlos de forma equilibrada y en dosis esenciales promueven el correcto funcionamiento fisiológico. La mayoría de las vitaminas esenciales no pueden ser elaboradas por el organismo, por lo que éste no puede obtenerlas más que a través de la comida en los alimentos naturales. Las vitaminas son nutrientes que junto con otros elementos nutricionales actúan como catalizadoras de todos los procesos fisiológicos.

Los requisitos mínimos diarios de las vitaminas no son muy altos, se necesitan tan solo dosis de miligramos o microgramos. Tanto la deficiencia como el exceso de los niveles vitamínicos corporales pueden producir enfermedades que van desde leves a graves e incluso muy graves. La deficiencia de vitaminas se denomina avitaminosis mientras que el nivel excesivo de vitaminas se denomina hipervitaminosis.
La hipervitaminosis no nos debe preocupar, ya que tan solo aquellos que toman muchos complementos vitamínicos a la vez pueden sufrirla, en cambio la avitaminosis puede ser más corriente, sobre todo en aquellas personas que no tienen una dieta adecuada y no toman de vez en cuando algún complemento vitamínico, pero es muy sencillo evitarla, aquí van una serie de consejos:
La principal fuente de vitaminas son los vegetales crudos, por ello, hay que igualar o superar la recomendación de consumir 5 raciones de vegetales o frutas frescas al día.
Hay que evitar las manipulaciones que produzcan perdidas de vitaminas en exceso:
Si después de todos estos consejos sigues sin tener una dieta equilibrada, toma un complemento vitamínico a meses alternos, es decir, un mes si un mes no.
La Jalea Real puede ser un gran aliado en determinadas situaciones como, estilo de vida sedentario, el exceso de trabajo, el estrés, la falta de sueño. Se recomienda también en niños, ancianos, deportistas y todos aquellos estados en que se necesita un mayor aporte de energía, también personas que sufren estrés y sobreesfuerzo (tanto físico como psíquico) como por ejemplo: ejecutivos/as, estudiantes, amas de casa, ya que aporta la energía extra necesaria para todos ellos.

Según diversos estudios, la Jalea Real tiene un efecto estimulante, tonificante y reequilibrante del sistema nervioso, mejora la concentración y potencia los niveles de energía, pero además el conjunto de sus nutrientes ejerce una acción de refuerzo del organismo ante las agresiones externas.
Por todo ello en cualquier situación donde nuestra alimentación sea más o menos correcta pero necesitemos un aporte extra de energía, tomaremos jalea real.
Mª Dolores Reig Lda. en Farmacia y farmacéutica en Mimaos.

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En la elección del calzado femenino, muchas veces, valoramos la estética en detrimento de la salud de nuestros pies. El uso de un calzado inadecuado puede causar problemas a corto (dolores, rozaduras, heridas…) y largo plazo (deformidades como juanetes, dedos en garra,…)
A continuación, os enumero una serie de consejos a tener en cuenta cuando vamos a comprarnos zapatos:
- Altura del tacón: El calzado de mujer nunca debe tener más de 4 centímetros de altura, la base tiene que ser ancha, debiendo ser todo lo contrario al tacón de aguja.

- Longitud del zapato: Tomando como referencia el dedo más largo (el gordo o el segundo), debe quedar como mínimo 5 milímetros entre éste y la puntera. Si nos resulta difícil mediar esa distancia por la puntera, tenemos que empujar el pie hacia delante, llegando hasta el fondo y comprobaríamos la holgura en la parte trasera.
Con el pie situado hacia delante, los dedos no deben tocar la parte de arriba en el interior de la puntera, esto es especialmente importante ya que es en el dorso de los dedos donde se localizan gran parte de los problemas.

- Altura del corte del zapato en la zona de la puntera. Con el pie situado hacia delante, los dedos no nos deben tocar la parte de arriba en el interior de la puntera, es importante tenerlo en cuenta para evitar lesiones en el dorso de los dedos.
- Ancho del zapato. Si vemos bultos en el zapato o al ponernos de cuclillas aparecen arrugas en la piel en la zona de flexión del calzado, podrías ser que nos aprieten y eso podría dar lugar a callos, rozaduras, heridas,… Tampoco nos debe quedar muy suelto, ya que el pie al moverse demasiado en el calzado provoca sensación de inestabilidad en tobillo y los dedos intentan sujetar el pie al calzado. Este efecto, prolongado en el tiempo, puede ocasionar deformidades digitales (dedos en garra) y de forma inmediata la inestabilidad puede hacer que suframos un esguince en el tobillo. Debemos comprobar que los dedos no se oprimen o se nos montan unos encima de los otros, eso sería porque son estrechos. Hay que comprobar que la parte delantera más ancha del calzado coincide con la más ancha del pie.
- El calzado ha de ser flexible. El calzado de mujer debe ser más flexible debido a que suelen tener menos capacidad muscular y el tamaño del pie es menor.
- El cierre. El calzado nos debe dar sujeción en el empeine. Eso se consigue con un cazado con cierre ajustable (cordones, velcros, hebillas, bandas elásticas) y con el cierre alto en el empeine. Si lleva lengüeta evitará que el sistema de cierre que lleve nos provoque lesiones.
- La parte trasera debería ser cerrada y bien ajustada al talón. Si se trata de calzado de verano y tienen el talón abierto, deberían de llevar una tira que se ajustable. Evitaremos así que el pie ande suelto y produzca lesiones antes mencionadas por la inestabilidad. Además, el calzado ancho requiere más esfuerzo para caminar. En las sandalias debemos controlar que las cintas delanteras no caigan sobre la línea de flexión de los dedos.

- Peso del calzado. Siempre es mejor cuanto más ligero sea.
- La suela debe agarrar y proteger el pie de irregularidades. En superficies lisas y/o mojadas lo ideal es que la suela tenga algún dibujo para adherirse más al suelo. Además, el grosor de esta tiene que ser el suficiente para no notar las irregularidades del suelo.
- El corte del calzado. El material idóneo para el corte del calzado, es aquel que permite la transpiración de este. Así que, debemos optar por calzados de piel o textiles (no todos los tejidos son transpirables, un ejemplo de textil transpirable serían el de algunas zapatillas especializadas en atletismo que van microperforadas)
- La plantilla. Debe evitar que la sudoración macere el pie. Tiene que aportarnos comodidad y en caso de haber un mal apoyo, debemos de buscar la ayuda de un podólogo para que nos haga una que se ajuste a nuestras necesidades.
En el mercado hay una gama inmensa de zapatos, así que espero que estos consejos os ayuden para no caer en la tentación de basar nuestra elección exclusivamente en la estética.
Miriam Pérez Cascales.
Diplomada en Podología.
Col. 2745.